“El turismo tiene que estar al servicio de la ciudad y no la ciudad al servicio del turismo”

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Oriol en la fuente de la plaza de la Barceloneta. / Foto: Roger Payró

Oriol Casabella es un tipo ocupado. He quedado con él en la plaza poeta Boscà, en el corazón del barrio de la Barceloneta. Viene de una reunión y me avisa que se retrasará un poco, tiempo que aprovecho para observar la vida que se respira en este barrio, uno de los que más afluencia de turistas recibe de toda la ciudad condal. Al cabo de unos minutos, le veo llegar por el otro extremo de la plaza y me levanto. Una vez presentados, me propone ir a otra plaza no muy lejos de donde estamos para tomarnos una cervecita y estar más tranquilos. Al cabo de diez metros de empezar a andar, se para para hablar con una vecina, – y esta no sería la última vez que lo vería saludando a alguien-. Finalmente tras unos minutos con la entrañable anciana, llegamos a la plaza de la Barceloneta y nos sentamos en la terraza del restaurante Can Ganassa, donde pedimos unas cervezas y algo para picar.

Nacido en 1985, Oriol tiene un grado medio en Electricidad y trabaja en la corporación francesa Alstom, una empresa centrada en el negocio de la generación de electricidad y la fabricación de trenes y barcos. Es vecino de toda la vida de la Barceloneta y actualmente desempeña el cargo de vocal en la Asociación de vecinos, tras haber dado un paso al lado después de haber sido presidente durante cuatro años (2011-2015). “Me considero una persona integrada en el barrio, desde pequeño me he involucrado en entidades sociales y culturales”. Ya desde joven, él se daba cuenta de la inoperancia de las asociaciones con lo que les estaba sucediendo al barrio; incivismo, exceso de pisos turísticos, robos, etc. “Estábamos indignados y las asocia
ciones no entraban al trapo, así que unos amigos y yo iniciamos el movimiento La Veu del Barri para tratar de combatirlo”. Fue precisamente este acto el que le abrió la presidencia de la Asociación. “En la vida hay trenes que pasan y a veces hay que subirse. En el barrio hubo un momento de cambio generacional, la gente mayor de la Asociación buscaba un relevo y me lo ofrecieron”. Por aquél entonces tenía 25 años y muchas ganas de combatir todo lo que llevaba tiempo viendo. Quiero que saque un poco de pecho y le pregunto por cuál fue su mayor logro, aunque con gran modestia me responde que fue el hecho que todas las entidades del barrio se uniesen. “Quería que la Asociación fuera la voz del pueblo”. Oriol había pasado de ser aquél chico del barrio a presidente de la Asociación, aunque su simple
za y humildad no cambió en absoluto. En algunos momentos su figura generó algunas controversias en parte de la población y provocaron en él momentos de todo tipo, aunque siguió adelante ya que  “creía en el proyecto y me quería el barrio”.

Salto a la política

Con los vasos y los platos ya medio vacíos y tras haber hablado sobre su pasado, avanzamos un poco en el tiempo. Además de estar en la Asociación, también es sindicalista de la UGT, hecho que le permitió conocer a Jaume Collboni, actual concejal del PSC en el Ayuntamiento de Barcelona. Fue precisamente gracias a él que entró en política, ya que “después de estar cuatro años en la Asociación reivindicando pero sin conseguir nada, tenía que luchar desde un punto más activo”. Llegó a ser número 11 en las listas municipales de Barcelona por el PSC, pero no entró en el consistorio ya que el partido sólo sacó cuatro escaños.


“Hay tantos pisos turísticos en toda la Barceloneta que licencias en Barcelona”


En la época socialista, en Barcelona había unas 2.400 licencias de pisos turísticos, un número que tras el mandato convergente de Xavier Trias (2011-2015), se quintuplicó hasta llegar a las 9.600. Tristemente, la realidad es muy distinta, ya que según dice “hay tantos pisos turísticos en toda la Barceloneta que licencias en Barcelona, pero el Ayuntamiento no investiga lo suficiente como para poder erradicarlos”. Esto evidencia un grave problema de descontrol de pisos turísticos ilegales, el motivo principal por el cuál muchos vecinos del barrio se ven obligados a irse. “¿Gente que se haya ido del barrio? Mogollón. Es por lo que te digo, los alquileres son muy caros y además tú no puedes hacer la convivencia en un quart de casa. Mucha gente se está yendo a Sant Adrià, Nou Barris…”. Oriol hace referencia a un incremento del alquiler en general debido a la presencia de estos pisos turísticos ilegales. “La gente ve negocio, no va a alquilar un piso por 700-800€ al mes cuando puede sacarse 50-60€ por noche durante los treinta días del mes”. Todo esto genera que el metro cuadrado de la Barceloneta sea igual de caro que el de Pedralbes, lo que resulta un disparate teniendo en cuenta las condiciones de los pisos del barrio marinero. “Estos pisos por desgracia están amoldados para ser primera vivienda, vivienda para jóvenes o pisos turísticos. A la que tienes un niño te falta una habitación. Además, el 70% no tiene ascensor”. El actual gobierno de Ada Colau, ha otorgado recientemente 4.000 licencias más en toda la ciudad, un hecho que él no entiende y critica con dureza: “Cuando vino a hacer los mítines aquí se llenó la boca a prometer y prometer que daría con la solución y ahora hace esto. Es cierto que en nuestro distrito hay un plan de usos que veta otorgar más licencias, pero aunque las licencias se den en otros barrios habrá más presión turística porque la gente va a venir igual por aquí”. ¡Y menos mal!, pienso yo, porque si Ciutat Vella ya ofrece el 20% de la oferta hotelera de la ciudad, sólo les faltaría eso.

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Oriol charlando con una vecina. Él es así, sencillo y atento a todos sus vecinos / Foto: Roger Payró

El joven barcelonés lanza una frase contundente: “El turismo tiene que estar al servicio de la ciudad y no la ciudad al servicio del turismo”. Oriol entiende que el turismo es una fuente de ingresos importante para la ciudad, aunque matiza que “viene un tipo de turismo bastante low cost” y que éste no está generando empleo de calidad, sino precariedad. “Ahora están cogiendo a camareros por 800€ al mes para matarse a trabajar todo el día”.

A lo largo de los años el barrio se ha ido transformando, siendo el entrevistado testigo de primera fila. “Antes el puerto deportivo era el puerto tradicional de mercaderías y de los pescadores. Además, el paseo marítimo está totalmente cambiado. Otro de los puntos afectados son los comercios, ya que su alquiler también se ve afectado, hasta tal punto que un restaurante de toda la vida como era el de Can Manel se vio obligado a echar la persiana abajo. Esto ofende.”

Los vasos y los platos ya están vacíos del todo y llega el momento de ir acabando. Antes, le pido que vaticine el futuro del barrio. “Si no se hace un plan estratégico de turismo esto al final acabará fatal. Los lobbies que vienen a hacer negocio no tienen fin y lo único que vale al final es la pela, el dinero”. Cuando se pilla a un piso turístico ilegal, la multa oscila entre 30.000 y 90.000€, y una de las propuestas que lanza es que se les rebaje la sanción a cambio que lo destinen a viviendas con fines sociales y que no obliguen a la gente a emigrar. Por el momento, ya se ha conseguido que este problema sea conocido por la ciudadanía, y haya adquirido más importancia en los últimos meses al haber salido en los medios, un hecho muy significante. La Barceloneta unida jamás será vencida”, sentencia.

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